¿Qué es el hipotiroidismo?
El Hipotiroidismo es una alteración de la glándula tiroides que ocasiona una disminución de la producción de Hormonas Tiroideas.
Las hormonas tiroideas actúan en todas y cada una de las células el organismo regulando su actividad. Cuando hay muchas hormonas tiroideas, en el Hipertiroidismo, todo va muy deprisa y cuando hay pocas, en el Hipotiroidismo, todo va más despacio.
SINTOMAS.-
Cansancio, pérdida de energía o letargia
Aumento de peso
Puede haber una disminución del apetito
Sensación de frío o intolerancia al frío
Piel seca
Caída del cabello
Enlentecimiento general de las funciones sensitivas y motoras
Dolores musculares, calambres, dolores articulares, debilidad en las extremidades
Depresión
Inestabilidad emocional, falta de concentración otras alteraciones mentales
Perdida de memoria
Estreñimiento
Alteraciones menstruales y en la fertilidad
Pérdida o ausencia de sudoración
Perdida de la salivación.
Parestesias y síndromes de "pinzamientos" de fibras nerviosas ( síndrome del túnel carpiano p.e.)
Visión borrosa
Alteraciones o perdida de la audición.
Alteración en el tono de voz (voz grave, voz ronca )
SIGNOS.-
Hipotermia
Aumento de peso
Enlentecimiento del habla y de los movimientos.
Piel seca
Palidez o color "pajizo" de la piel
Cabello áspero y seco.
Perdida de cabello en cráneo, axilas, pubis y a veces en la cola de las cejas
Cambio de la expresión facial
Macroglosia
Aumento de tamaño del tiroides, no siempre
Bradicardia o Palpitaciones
Derrame pericárdico
Distensión abdominal
Mixedema
Hiporeflexia
Fuente: http://www.tiroides.net/hipotiroidismo.htm
Me diagnosticaron hipotiroidismo por casualidad en febrero de este año. En mayo del año pasado me hice un análisis y aun no tenía nada, así que cuando me lo encontraros hacía poco tiempo que lo tenía. En los resultados de mi análisis de frebrero tenía TSH= 11.03 (lo normal es de 0.27 a 4.20) y la Tiroxina= 0.90 (lo normal es de 0.93 a 1.7.
Antes de diagnosticármelo yo empezaba a notarme agotadísima. Me sentía lenta y torpe, me cansaba levantar los brazos y me solían continuamente las rodillas. A mi no se me ocurrió ni por un momento que pudiera tenerlo, es más, como soy una jodida pupas pues acepté todo esto con normalidad.
Entre las pruebas pertinentes me hicieron una ecografía del tiroides la cual reveló que tengo un "nódulo tiroideo de 5mm en el lado derecho de carácter beningno" según mi endocrino. Me dijeron que en un año volverían a mirármelo y si seguía ahí tendrían que quitármelo. No se como lo harían pero prefiero no saberlo.
Me mandaron 50mg de Eutirox (levotiroxina) y tengo que hacer unas revisiones cada poco tiempo para ver si la cosa funciona. Este lunes iré a ver los resultados de mi último análisis de sangre, el cual creo que no ha debido de ser muy bueno porque vuelvo a sentirme como antes, lentísima y débil.
Ayer encontré este blog https://hipotiroidismo.wordpress.com/ y me pareció muy interesante. En una de sus entradas habla de cómo tomar correctamente la medicación y parece ser que en lugar de tomarse media hora antes de desayunar como dijo mi médico y dice el prospecto se debería de tomar un par de horas antes mínimo y que no se debería desayunar ni fruta ni cereales. Yo hasta hace poco me sentía bien con la medicacion, pero si este lunes mi médico me dice que el nivel de tiroxina es normal probaré sin duda a tomarlas asi.
Espero ser de ayuda a quien me lea y si tenéis alguna duda o queréis compartir algo sobre la enfermedad adelante!
viernes, 28 de septiembre de 2012
jueves, 27 de septiembre de 2012
Mi supuesta "dispepsia funcional"
En primer lugar, ¿qué es la dispepsia?
La dispepsia en un trastorno frecuente que afecta hasta el 30 % de la población general.
Los síntomas de dispepsia incluyen dolor o molestias en el abdomen superior así como síntomas de quemazón, presión o plenitud. Mientras los síntomas de dispepsia pueden desarrollarse debido a enfermedades como la úlcera péptica o la gastritis, la gran mayoría de los pacientes con síntomas de dispepsia tienen diagnóstico de dispepsia funcional. Algunos estudios sugieren que la DF es una condición crónica para muchos pacientes, con un 50% de pacientes aproximadamente, que continúan experimentando síntomas luego de 5 años de seguimiento.
Después de haber leído numerosas descripciones de la "enfermedad" he llegado a la conclusión de que se le llama dispepsia a cualquier trastorno digestivo que se tenga cuando no se observan problemas fisiológicos y por lo tanto no saben qué leches diagnosticarte. También he leido experiencias de gente que lo padece y aunque hay algunas coincidencias por lo general cada uno tiene unos síntomas y a cada uno le funcionan cosas diferentes.
Yo hace años que padezco esto, o al menos que me diagnosticaron esto por descarte. Os añado un texto que escribí hace unos meses sobre el tema. Cuando pienso en esto suelo hundirme bastante, asi que el texto está escrito de la forma más pesimista posible, espero que me disculpeis.
"Hace unos años, aproximadamente unos 14 años, comenzaron los primeros problemas.
La dispepsia en un trastorno frecuente que afecta hasta el 30 % de la población general.
Los síntomas de dispepsia incluyen dolor o molestias en el abdomen superior así como síntomas de quemazón, presión o plenitud. Mientras los síntomas de dispepsia pueden desarrollarse debido a enfermedades como la úlcera péptica o la gastritis, la gran mayoría de los pacientes con síntomas de dispepsia tienen diagnóstico de dispepsia funcional. Algunos estudios sugieren que la DF es una condición crónica para muchos pacientes, con un 50% de pacientes aproximadamente, que continúan experimentando síntomas luego de 5 años de seguimiento.
Después de haber leído numerosas descripciones de la "enfermedad" he llegado a la conclusión de que se le llama dispepsia a cualquier trastorno digestivo que se tenga cuando no se observan problemas fisiológicos y por lo tanto no saben qué leches diagnosticarte. También he leido experiencias de gente que lo padece y aunque hay algunas coincidencias por lo general cada uno tiene unos síntomas y a cada uno le funcionan cosas diferentes.
Yo hace años que padezco esto, o al menos que me diagnosticaron esto por descarte. Os añado un texto que escribí hace unos meses sobre el tema. Cuando pienso en esto suelo hundirme bastante, asi que el texto está escrito de la forma más pesimista posible, espero que me disculpeis.
"Hace unos años, aproximadamente unos 14 años, comenzaron los primeros problemas.
Algunas noches, al acostarme, sentía
unas nauseas tremendas que o se alargaban durante horas o acababan en
vómito. Siempre iba acompañado de pulso acelerado, temblor de
piernas y un miedo terrible a no saber qué pasa ni cuando se va a
pasar.
Esto con los años pasó a ser más
frecuente. Pasó de producirse muy de vez en cuando (cada 4 meses, 6
meses...) a darse casi a diario.
Para aquel entonces contaba con unos 14
o 15 años, y demasiada inestabilidad emocional debida a la “edad
del pavo”. Estaba estudiando la eso, y la mezcla de mis dolores
cada vez más frecuentes, mis noches en vela y mi cada vez peor
integración social hicieron que dejara de ir a clase casi por
completo. Llegados a este punto era hora de consultar a un médico.
Lo primero que salió de la boca de mi médico de cabecera fue una
amenaza, “si no vas a clase por los dolores van a tener que meterte
por la boca hasta el estómago un tubo”. Supongo que con esto
pretendía que saliera de mi fingida enfermedad y mi gandulería y
volviera a ir a clase. Por alguna extraña razón mi padre tenía la
misma creencia. Tras ver que no me echaba atrás me envió por
primera vez a un especialista del estómago. Este hizo lo que mi
médico me prometió y me diagnosticó “dispepsia funcional”.
Este diagnostico no nos gustó demasiado, ya que la dispepsia no es
algo concreto y no tiene ni tratamiento efectivo ni cura. Así que
seguimos visitando todo tipo de “médicos”, desde milagrosos
hasta monjes budistas.
Un par de años después la situación
se hizo insostenible. Los dolores se daban diariamente e
ininterrumpidamente las 24 horas del día. No pisaba el instituto y
casi cualquier cosa que quisiera hacer se me hacía imposible. Tenía
miedo de salir a la calle, lo cual hacía que no pudiera relacionarme
con nadie y generaba también bastante tristeza. No podía viajar en
ningún medio de transporte ya que me provocaba unas nauseas y unos
nervios insoportables. M;i vida se redujo a estar todo el día en
casa y a comer lo menos posible. Para entonces los médicos habían
decidido que mi problema era de carácter psicológico debido a los
nervios y la ansiedad. La decisión de mi médico de cabecera fue
mandarme a un psiquiatra. Esta fue sin duda la peor parte de todo el
proceso. En la primera visita y tras conocer mi problema (no por lo
que yo dijera, sino por lo que relató mi madre dando más
importancia a mi posible vagancia adolescente que a cualquier otra
cosa) decidió recetarme antidepresivos y ansiolíticos. Cuando estos
empezaron a hacer efecto me encontraba como en otro mundo. Todo a mi
alrededor se movía más despacio y aunque el dolor continuaba me
importaba un poco menos. Empecé a perder peso de forma radical y en
mi cara se fue reflejando la enfermedad, tenía las ojeras casi
moradas, los pómulos totalmente marcados y la mirada triste. Para la
segunda cita con el psiquiatra utilizó una de las técnicas más
innovadoras y revolucionaras, la psicología inversa. Se le ocurrió
que la mejor forma de curarme era decirme que jamás sería nadie en
la vida y que si algún día cobraba más que el, que se pasaba unas
horas sentado y se forraba, que fuera a su consulta y se lo contara.
Tras salir de aquella consulta llorando (y encima tener que pagarle
el pastón que cobraba) juré que no volvería a pisar un psiquiatra
y dejé de tomar la medicación. Después de esto visité algún
psicólogo, consiguiendo resultados nulos.
Tras esta etapa vino una de
estabilidad. Para entonces tenía unos 19 o 20 años. El malestar
pasó a ser aunque igual de intenso muchísimo menos continuo. A
pesar de esto seguía teniendo miedo a algunas cosas, como por
ejemplo viajar, pero vivía con relativa normalidad. Para entonces
mis estudios ya se habían torcido hasta el punto de haber echado mi
vida a perder y mis amistades se podían contar sin dedos, ya que a
pesar de tener pareja no me sentía demasiado cómoda con ello.
Sentirme bastante mejor era lo único
bueno de mi vida. Empecé a comer cosas de las cuales ya ni recordaba
su sabor mas otras tantas que me atreví a probar deseosa de comerme
el mundo literalmente. Cogí mucho peso (unos 10kg) y mi autoestima
fue en declive.
A comienzos del 2011 con casi 22 años,
todo volvió a su origen. Tras dejar a mi pareja y dejar atrás toda
mi rutina mi estómago decidió que era el momento de descontrolarse
con mayor locura que nunca. Desde esa decisión unas nauseas
insoportables se unieron a mi para acompañarme hasta el día de hoy.
Estas nauseas se unieron a una inflamación y tensión constantes en
el estómago, nuevamente la incapacidad de digerir y a esto se unió
un nuevo síntoma: el mareo. Este último síntoma se daba sobre todo
al encontrarme en sitios con demasiada gente. A todos estos cambios
se sumó mi mudanza a otra ciudad en la que intentar encauzar mi
vida, mi actual pareja y el cambio total y absoluto de cualquier
aspecto cotidiano. Al principio de esta etapa me costaba horrores
dormir y si lo hacía al moverme el dolor me despertaba (cosa que no
me había pasado hasta entonces), me despertaba muy nerviosa y con
muchas nauseas. La asistencia a clase se hacía dura, sobre todo si
tenía que ir hasta ella yo sola. El hecho de que la gente de clase
fuera totalmente contraria a mi me hacía todo aun mas cuesta arriba.
Mis profesores y compañeros creyeron (como un día lo hicieron mi
médico y mi padre) que esta solo era una excusa para no mover un
dedo. Mis ganas de vivir (las cuales a veces ni me las explico)
hicieron que finalmente pudiera “adaptarme” y al menos hacer
posible que llegara a terminar lo que me propuse. Todo esto se hace
aun más duro al no poder entender nadie por lo que estás pasando y
que cuestionen tu capacidad.
A día de hoy me encuentro en uno de
los peores momentos de mi “enfermedad” aunque creo que no es la
peor. El malestar sigue siendo diario y aparece y desaparece de forma
aleatoria e instantánea. Psicologicamente me está resultando muy
duro ya que me es totalmente imposible expresar cómo me siento,
hacer que nadie me entienda y sobre todo el hecho de que cuestionen
mi capacidad, si estoy haciendo todo lo posible o incluso insinúen
que podrían llevarlo mejor de lo que yo lo hago. Mi autoestima se
encuentra en su peor momento y la desesperanza se va apoderando cada
vez más de mi. Esta vez lo estoy enfocando de otra forma diferente,
la cual creo que me va a ayudar mucho aunque no sea definitiva. He
comenzado una dieta que voy amoldando a mi experiencia (ya que
conozco la reacción de mi estómago ante muchas cosas) y que me hará
ir perdiendo el peso que me hace sentir más un gordo que una mujer.
También estoy integrando en el proceso algo de vital importancia: el
deporte. Este no solo hace perder peso y manterse en perfecto estado
físico sino que también me hacen liberar el continuo torrente de
nervios que me invade incluso cuando parece que no tenga mucho
sentido. Todo esto hace brotar en mi la última esperanza de poder
vivir como una persona normal “o casi” durante el resto de mi
vida.
En cuanto a mi futuro, me hace un nudo
en la garganta de solo pensar. Mi vida académica de derrumbó por
completo hasta dejarme como una persona totalmente inútil. Me
atormenta tanto el hecho de saber que jamás podré trabajar de algo
que me llene y me haga salir a delante como el saber que la gente de
mi edad ya tiene una carrera y les espera un futuro prometedor. Por
el contrario a mi me espera una vida llena de sufrimiento. Tendré
que ir a trabajar (vete tu a saber donde) con un malestar terrible
que en algunos momentos me llevará a extremos como no poder casi
hablar, no poder razonar o incluso no poder ni estar de pie. Todo
esto es insignificante con el echo de que compartir mi vida con
alguien será arruinar también su vida. Soportar a una persona que
se suele encontrar mal y que por lo tanto cada vez es más débil,
alguien que no puede llevar una vida normal y por lo tanto limita la
vida de ambos y que además sea una persona sin futuro alguno que a
penas podrá aportar nada tiene que ser una tarea incluso más dura
que la mía. Saber que soy un señor gordo sin futuro, enfermo y
débil merma aún más mis ganas de vivir. Y lo peor de todo es que
me siento egoísta al hacer pasar por todo esto a mi pareja..."
En siguientes entradas iré hablando sobre las demás.
Si has leído hasta aquí gracias.
Habrá que empezar por el principio!
Soy una chica de 23 años.
He decidido empezar este blog con idea de que otra gente que se sienta mal vea que no está sola, poder ayudar a quien pueda padecer algo similar, para desahogo personal y también para compartir con los demás cualquier cosa que me pueda parecer interesante.
Por ahora padezco una supuesta "dispepsia funcional", hipotiroidismo, síndrome de los ovarios poliquísticos, y suelo ir pillando aproximadamente cada 3 meses alguna que otra gilipollez siempre super molesta y sin sentido alguno.
Iré publicando en primer lugar algún artículo sobre cada uno de mis "achaques" junto con mi experiencia personal y por supuesto cualquier cosa que averigüe más adelante.
Espero no desistir en mi empeño y que vosotros tampoco lo hagáis. A veces esta vida no es fácil, pero si uno quiere puede llegar a conseguir lo que se proponga y la satisfacción de haberlo conseguido no tiene precio.
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