lunes, 18 de febrero de 2013

Pupas célebres

Con el fin de que mi blog empiece a ser un poco más interesante voy a empezar a abordar otros temas.
He querido empezar por mi personaje histórico favorito:

                                     Carlos II de Austria "el hechichazo"






Lo apodaron así porque aquellas grandes mentes del siglo XVII relacionaban sus "achaquillos tontos" con brujería e influencias diabólicas antes de pensar que aquel batiburrillo genético acabaría por reventar.

En el tronco familiar de mi amigo Carlitos figuran repetidos los nombres de Felipe el Hermoso y Juana la Loca ocho veces; los de Fernando I y Ana de Bohemia, nueve; Carlos V e Isabel de Portugal, cuatro; Felipe III y Margarita de Austria son, a la vez, sus abuelos y bisabuelos. Su padre estaba casado con una hija de su hermana, por lo que, a la vez, era tío segundo de su hijo y su madre resulta ser prima de su propio hijo.
De semejante Cocktail solo podía salir este compendio de males.

Desde bien pequeñito, mostraba signos de debilidad, hasta el punto de pensar que no viviría demasiado. Así que nadie prestó atención a su educación. La descripción del embajador de Francia lo decía todo: “El príncipe parece bastante débil, muestra signos de degeneración; tiene flemones en las mejillas, la cabeza llena de costras y el cuello le supura (…) asusta de feo”

Entre las múltiples enfermedades que padeció este pobre hombre se encontraba el síndrome de Klinefelter, un trastorno genético que se caracteriza por infertilidad, disfunción testicular, genitales pequeños, testículos intraabdominales y el orificio de la uretra situado entre la base y la punta del pene entre otras muchas cosas.

Además sufrió  infecciones respiratorias de repetición, sarampión, varicela, rubeola, viruela, epilepsia desde la infancia hasta los 15 años, que posteriormente recurrió al final de su vida. Y, por último, no podemos olvidarnos de un evidente retraso intelectual: Carlos II no aprendió a leer hasta la edad de 10 años y nunca supo escribir correctamente. Padecía ataques de cólera desmesurados y tuvo adicción alimentaria al chocolate.

A pesar de haberse casado en 2 ocasiones, su infertilidad hizo que no pudiera engendrar ningún hijo, lo que supuso el fin de la dinastía de los Austrias.

A partir de los 28 años, la salud de Carlicos fue en declive. Trataron de curarle con montones de remedios "maravillosos" como colocarle pichones recien muertos sobre la cabeza y con algún que otro exsorcismo, que lejos de ayudarle hicieron que empeorara aun más su salud. (Si cabía, pobrecico mio)

Extenuado, respirando fatigosamente, haciendo sus numerosas deyecciones en la cama y tras dos días en coma, precedido de una fiebre alta, murió el día l de noviembre de 1700. Sus últimas palabras fueron, en respuesta a una pregunta de la Reina: "Me duele todo". Tuvo, después, un ataque de epilepsia, que duró 3 horas, quedando sin señales de vida. Luego abrió la boca por tres veces, tuvo una convulsión y expiró. La autopsia desveló que :

No tenía el cadáver ni una gota de sangre; el corazón apareció del tamaño de un grano de pimienta; los pulmones, corroídos; los intestinos, putrefactos y gangrenados; un solo testículo, negro como el carbón, y la cabeza llena de agua”.

Y así, peor aun que su vida fue su muerte. Una vida que no le desearía ni a mi peor enemigo y que me hace sentir una profunda lastima por el, ya que fue víctima de una familia loca por mantener el poder a cualquier precio.

Amigos, decid NO al incesto. Por él.






miércoles, 17 de octubre de 2012

¿Cansado de no tener razón? Te traigo la solución.


Manual del perfecto dramático (versión siglo XXI)


Está claro que en esta vida las cosas se consiguen dando unos cuantos golpes maestros a tu contrincante. Lo importante no es que los demás sepan por qué lo es, solo importa que se note que te ha hecho algo y que estás fatal. Por su parte tu contrincante se comportará como un adulto, así que quedará como el malo e insensible que es y tú como la palomita (o palomo) herida.

Punto número 1: ¡¡¡GRITA!!! Solo puede llevar razón la persona que más se escucha en el momento de la disputa. ¡Si no se oye a tu oponente no puede tener razón! Además, si gritas un montón dejarás claro que eres una persona temperamental y conseguirás que te teman y te respeten.

Punto número 2: NUNCA dejes que la conversación se alargue demasiado, ya que podrías tener que contestar a cosas para las que no tienes justificación. En caso de que te ocurra esto piensa en cualquier cosa que haya podido hacer mal tu oponente desde su nacimiento hasta ese momento y échaselo en cara. En caso de que no tengas nada que reprocharle y tengáis testigos invéntatelo.

Punto número 3: VETE!!! En cuanto hayas mostrado tus dotes de dramático en la disputa simplemente lárgate. Al poder ser ten la última palabra (si no se calla tu contrincante utiliza el punto 1) y aléjate del problema con la cabeza bien alta, sin mirar atrás y que lo último que vean de ti sea tu maravilloso culo yéndose.

Punto número 4: ¡GOLPES! Muchos muchos golpes!!! Golpea todo lo que puedas. Si abres un armario ciérralo tan fuerte como puedas, si coges una taza tírala contra la mesa. Lo importante es que se sepa que estás muy enfadado/a y que esos golpes son los que darías a tu contrincante si pudieras. El golpe maestro de este punto es el portazo, el cual explicaré más detalladamente.

Punto número 5: CORRE y llama a tu madre/padre/hermano/tío/primo/perro y cuéntale inmediatamente lo ocurrido. ¡¡¡Jamás cuentes la verdad sobre lo sucedido!!! Exagera lo que más pueda impactar y en caso de tener poco o nada que contar inventa lo necesario para aspirar al goya al mejor director/a.

Punto número 6: LLORA. Llora como si no hubiera mañana. No lo hagas cuando estés solo/a, sería desperdiciar tu pequeño oro salado. Hazlo en público. Cuanta más gente sea consciente de tu tragedia más credibilidad tendrás.

Punto número 7: ¡¡¡ATENCIÓN!!! Es importantísimo que llames la atención de todo el que te rodea. Para ello hoy en día tenemos herramientas fabulosas como son las redes sociales. Publica frases “sutiles” en las que ataques a tu contrincante. (He de puntualizar que con el entrecomillado de sutiles pretendo decir todo lo contrario. No seas nada nada sutil.)

Punto número 8: MORROS, pon todos los morros que puedas. Que si, que te puedes arrugar más rápido de la cuenta, pero si no pones cara de chupar limones nadie captará tu descontento o pensarán que ya se te ha pasado.

Punto número 9: ¡¡¡RÍETE!!!. Está clarísimo que ante los demás no debes parecer contento/a, porque todos los anteriores puntos quedarían anulados y se iría todo al traste. Solo has de mostrarte contento ante tu enemigo. Él tiene que ver que tras la batalla tu eres la persona más feliz del mundo. Si puede ser, habla en grupito y ríete a carcajadas, herirás sus sentimientos profundamente si le haces creer que os estáis riendo de el/ella.

Punto número 10: JAMÁS de los jamases se te ocurra rectificar. Tu tenías razón, la tienes y la tendrás, por lo tanto, tienes que mostrarte firme en tu idea. Si por algún casual eres un poco tonto/a y piensas que a lo mejor no has procedido adecuadamente ni se te ocurra disculparte. ¿Qué sería de tu honor, de tu orgullo y de tu intachable imagen? No des tu ano a penetrar brazo a torcer .

  • El portazo.
El portazo denota poder. En primer lugar, el hecho de poder dar un portazo demuestra que tienes fuerza, brazos, piernas, caderas o una habilidad acojonante con la que mover una puerta y que dispones de una puerta para tal fin.
El portazo es, a efectos prácticos, como un tortazo al tímpano, como una patada al comportamiento racional de tu contrincante, es, sin duda alguna, el mejor colofón para una discusión. (pareado del copón)
El portazo provoca en el enemigo un miedo y un respeto atroces, y en ti la mayor de las satisfacciones.
Es muy importante que esto jamás se pierda, porque perderíamos una auténtica obra de arte del maravilloso mundo de la razón.
Y es, sin duda alguna, la mejor manera de cerrar una puerta

*Bonus: aquí podéis ver a dos jóvenes disfrutando del mayor de los placeres, dar un portazo. http://www.youtube.com/watch?v=KTLC-TMfPcU

viernes, 28 de septiembre de 2012

Mi Hipotiroidismo

¿Qué es el hipotiroidismo?

El  Hipotiroidismo es una alteración de la glándula tiroides que ocasiona una disminución de la producción de Hormonas Tiroideas.
Las hormonas tiroideas actúan en todas y cada una de las células el organismo regulando su actividad. Cuando hay muchas hormonas tiroideas, en el Hipertiroidismo, todo va muy deprisa y cuando hay pocas, en el Hipotiroidismo, todo va más despacio. 

SINTOMAS.- 

       Cansancio, pérdida de energía o letargia 
       Aumento de peso 
       Puede haber una disminución del apetito 
       Sensación de frío o intolerancia al frío 
       Piel seca 
       Caída del cabello 
       Enlentecimiento general de las funciones sensitivas y motoras 
       Dolores musculares, calambres, dolores articulares, debilidad en las extremidades 
       Depresión 
       Inestabilidad emocional, falta de concentración otras alteraciones mentales 
       Perdida de memoria 
       Estreñimiento 
       Alteraciones menstruales y en la fertilidad 
       Pérdida o ausencia de sudoración 
       Perdida de la salivación. 
       Parestesias y síndromes de "pinzamientos" de fibras nerviosas ( síndrome del túnel carpiano p.e.) 
       Visión borrosa 
       Alteraciones o perdida de la audición. 
       Alteración en el tono de voz (voz grave, voz ronca ) 

SIGNOS.- 

       Hipotermia 
        Aumento de peso 
       Enlentecimiento del habla y de los movimientos. 
       Piel seca 
       Palidez o color "pajizo" de la piel 
       Cabello áspero y seco. 
       Perdida de cabello en cráneo, axilas, pubis y a veces en la cola de las cejas 
       Cambio de la expresión facial 
       Macroglosia 
       Aumento de tamaño del tiroides, no siempre 
       Bradicardia o Palpitaciones 
       Derrame pericárdico 
       Distensión abdominal 
       Mixedema 
       Hiporeflexia 


Fuente: http://www.tiroides.net/hipotiroidismo.htm

Me diagnosticaron hipotiroidismo por casualidad en febrero de este año. En mayo del año pasado me hice un análisis y aun no tenía nada, así que cuando me lo encontraros hacía poco tiempo que lo tenía. En los resultados de mi análisis de frebrero tenía TSH= 11.03 (lo normal es de 0.27 a 4.20) y la Tiroxina= 0.90 (lo normal es de 0.93 a 1.7.

Antes de diagnosticármelo yo empezaba a notarme agotadísima. Me sentía lenta y torpe, me cansaba levantar los brazos y me solían continuamente las rodillas. A mi no se me ocurrió ni por un momento que pudiera tenerlo, es más, como soy una jodida pupas pues acepté todo esto con normalidad.

Entre las pruebas pertinentes me hicieron una ecografía del tiroides la cual reveló que tengo un "nódulo tiroideo de 5mm en el lado derecho de carácter beningno" según mi endocrino. Me dijeron que en un año volverían a mirármelo y si seguía ahí tendrían que quitármelo. No se como lo harían pero prefiero no saberlo.

Me mandaron 50mg de Eutirox (levotiroxina) y tengo que hacer unas revisiones cada poco tiempo para ver si la cosa funciona. Este lunes iré a ver los resultados de mi último análisis de sangre, el cual creo que no ha debido de ser muy bueno porque vuelvo a sentirme como antes, lentísima y débil.



Ayer encontré este blog https://hipotiroidismo.wordpress.com/ y me pareció muy interesante. En una de sus entradas habla de cómo tomar correctamente la medicación y parece ser que en lugar de tomarse media hora antes de desayunar como dijo mi médico y dice el prospecto se debería de tomar un par de horas antes  mínimo y que no se debería desayunar ni fruta ni cereales. Yo hasta hace poco me sentía bien con la medicacion, pero si este lunes mi médico me dice que el nivel de tiroxina es normal probaré sin duda a tomarlas asi.


Espero ser de ayuda a quien me lea y si tenéis alguna duda o queréis compartir algo sobre la enfermedad adelante!

jueves, 27 de septiembre de 2012

Mi supuesta "dispepsia funcional"

En primer lugar, ¿qué es la dispepsia?

La dispepsia en un trastorno frecuente que afecta hasta el 30 % de la población general.
Los síntomas de dispepsia incluyen dolor o molestias en el abdomen superior así como síntomas de quemazón, presión o plenitud. Mientras los síntomas de dispepsia pueden desarrollarse debido a enfermedades como la úlcera péptica o la gastritis, la gran mayoría de los pacientes con síntomas de dispepsia tienen diagnóstico de dispepsia funcional. Algunos estudios sugieren que la DF es una condición crónica para muchos pacientes, con un 50% de pacientes aproximadamente, que continúan experimentando síntomas luego de 5 años de seguimiento.


Después de haber leído numerosas descripciones de la "enfermedad" he llegado a la conclusión de que se le llama dispepsia a cualquier trastorno digestivo que se tenga cuando no se observan problemas fisiológicos y por lo tanto no saben qué leches diagnosticarte. También he leido experiencias de gente que lo padece y aunque hay algunas coincidencias por lo general cada uno tiene    unos síntomas y a cada uno le funcionan cosas diferentes.

Yo hace años que padezco esto, o al menos que me diagnosticaron esto por descarte. Os añado un texto que escribí hace unos meses sobre el tema. Cuando pienso en esto suelo hundirme bastante, asi que el texto está escrito de la forma más pesimista posible, espero que me disculpeis.

"Hace unos años, aproximadamente unos 14 años, comenzaron los primeros problemas.
Algunas noches, al acostarme, sentía unas nauseas tremendas que o se alargaban durante horas o acababan en vómito. Siempre iba acompañado de pulso acelerado, temblor de piernas y un miedo terrible a no saber qué pasa ni cuando se va a pasar.
Esto con los años pasó a ser más frecuente. Pasó de producirse muy de vez en cuando (cada 4 meses, 6 meses...) a darse casi a diario.

Para aquel entonces contaba con unos 14 o 15 años, y demasiada inestabilidad emocional debida a la “edad del pavo”. Estaba estudiando la eso, y la mezcla de mis dolores cada vez más frecuentes, mis noches en vela y mi cada vez peor integración social hicieron que dejara de ir a clase casi por completo. Llegados a este punto era hora de consultar a un médico. Lo primero que salió de la boca de mi médico de cabecera fue una amenaza, “si no vas a clase por los dolores van a tener que meterte por la boca hasta el estómago un tubo”. Supongo que con esto pretendía que saliera de mi fingida enfermedad y mi gandulería y volviera a ir a clase. Por alguna extraña razón mi padre tenía la misma creencia. Tras ver que no me echaba atrás me envió por primera vez a un especialista del estómago. Este hizo lo que mi médico me prometió y me diagnosticó “dispepsia funcional”. Este diagnostico no nos gustó demasiado, ya que la dispepsia no es algo concreto y no tiene ni tratamiento efectivo ni cura. Así que seguimos visitando todo tipo de “médicos”, desde milagrosos hasta monjes budistas.

Un par de años después la situación se hizo insostenible. Los dolores se daban diariamente e ininterrumpidamente las 24 horas del día. No pisaba el instituto y casi cualquier cosa que quisiera hacer se me hacía imposible. Tenía miedo de salir a la calle, lo cual hacía que no pudiera relacionarme con nadie y generaba también bastante tristeza. No podía viajar en ningún medio de transporte ya que me provocaba unas nauseas y unos nervios insoportables. M;i vida se redujo a estar todo el día en casa y a comer lo menos posible. Para entonces los médicos habían decidido que mi problema era de carácter psicológico debido a los nervios y la ansiedad. La decisión de mi médico de cabecera fue mandarme a un psiquiatra. Esta fue sin duda la peor parte de todo el proceso. En la primera visita y tras conocer mi problema (no por lo que yo dijera, sino por lo que relató mi madre dando más importancia a mi posible vagancia adolescente que a cualquier otra cosa) decidió recetarme antidepresivos y ansiolíticos. Cuando estos empezaron a hacer efecto me encontraba como en otro mundo. Todo a mi alrededor se movía más despacio y aunque el dolor continuaba me importaba un poco menos. Empecé a perder peso de forma radical y en mi cara se fue reflejando la enfermedad, tenía las ojeras casi moradas, los pómulos totalmente marcados y la mirada triste. Para la segunda cita con el psiquiatra utilizó una de las técnicas más innovadoras y revolucionaras, la psicología inversa. Se le ocurrió que la mejor forma de curarme era decirme que jamás sería nadie en la vida y que si algún día cobraba más que el, que se pasaba unas horas sentado y se forraba, que fuera a su consulta y se lo contara. Tras salir de aquella consulta llorando (y encima tener que pagarle el pastón que cobraba) juré que no volvería a pisar un psiquiatra y dejé de tomar la medicación. Después de esto visité algún psicólogo, consiguiendo resultados nulos.

Tras esta etapa vino una de estabilidad. Para entonces tenía unos 19 o 20 años. El malestar pasó a ser aunque igual de intenso muchísimo menos continuo. A pesar de esto seguía teniendo miedo a algunas cosas, como por ejemplo viajar, pero vivía con relativa normalidad. Para entonces mis estudios ya se habían torcido hasta el punto de haber echado mi vida a perder y mis amistades se podían contar sin dedos, ya que a pesar de tener pareja no me sentía demasiado cómoda con ello.
Sentirme bastante mejor era lo único bueno de mi vida. Empecé a comer cosas de las cuales ya ni recordaba su sabor mas otras tantas que me atreví a probar deseosa de comerme el mundo literalmente. Cogí mucho peso (unos 10kg) y mi autoestima fue en declive.

A comienzos del 2011 con casi 22 años, todo volvió a su origen. Tras dejar a mi pareja y dejar atrás toda mi rutina mi estómago decidió que era el momento de descontrolarse con mayor locura que nunca. Desde esa decisión unas nauseas insoportables se unieron a mi para acompañarme hasta el día de hoy. Estas nauseas se unieron a una inflamación y tensión constantes en el estómago, nuevamente la incapacidad de digerir y a esto se unió un nuevo síntoma: el mareo. Este último síntoma se daba sobre todo al encontrarme en sitios con demasiada gente. A todos estos cambios se sumó mi mudanza a otra ciudad en la que intentar encauzar mi vida, mi actual pareja y el cambio total y absoluto de cualquier aspecto cotidiano. Al principio de esta etapa me costaba horrores dormir y si lo hacía al moverme el dolor me despertaba (cosa que no me había pasado hasta entonces), me despertaba muy nerviosa y con muchas nauseas. La asistencia a clase se hacía dura, sobre todo si tenía que ir hasta ella yo sola. El hecho de que la gente de clase fuera totalmente contraria a mi me hacía todo aun mas cuesta arriba. Mis profesores y compañeros creyeron (como un día lo hicieron mi médico y mi padre) que esta solo era una excusa para no mover un dedo. Mis ganas de vivir (las cuales a veces ni me las explico) hicieron que finalmente pudiera “adaptarme” y al menos hacer posible que llegara a terminar lo que me propuse. Todo esto se hace aun más duro al no poder entender nadie por lo que estás pasando y que cuestionen tu capacidad.

A día de hoy me encuentro en uno de los peores momentos de mi “enfermedad” aunque creo que no es la peor. El malestar sigue siendo diario y aparece y desaparece de forma aleatoria e instantánea. Psicologicamente me está resultando muy duro ya que me es totalmente imposible expresar cómo me siento, hacer que nadie me entienda y sobre todo el hecho de que cuestionen mi capacidad, si estoy haciendo todo lo posible o incluso insinúen que podrían llevarlo mejor de lo que yo lo hago. Mi autoestima se encuentra en su peor momento y la desesperanza se va apoderando cada vez más de mi. Esta vez lo estoy enfocando de otra forma diferente, la cual creo que me va a ayudar mucho aunque no sea definitiva. He comenzado una dieta que voy amoldando a mi experiencia (ya que conozco la reacción de mi estómago ante muchas cosas) y que me hará ir perdiendo el peso que me hace sentir más un gordo que una mujer. También estoy integrando en el proceso algo de vital importancia: el deporte. Este no solo hace perder peso y manterse en perfecto estado físico sino que también me hacen liberar el continuo torrente de nervios que me invade incluso cuando parece que no tenga mucho sentido. Todo esto hace brotar en mi la última esperanza de poder vivir como una persona normal “o casi” durante el resto de mi vida.

En cuanto a mi futuro, me hace un nudo en la garganta de solo pensar. Mi vida académica de derrumbó por completo hasta dejarme como una persona totalmente inútil. Me atormenta tanto el hecho de saber que jamás podré trabajar de algo que me llene y me haga salir a delante como el saber que la gente de mi edad ya tiene una carrera y les espera un futuro prometedor. Por el contrario a mi me espera una vida llena de sufrimiento. Tendré que ir a trabajar (vete tu a saber donde) con un malestar terrible que en algunos momentos me llevará a extremos como no poder casi hablar, no poder razonar o incluso no poder ni estar de pie. Todo esto es insignificante con el echo de que compartir mi vida con alguien será arruinar también su vida. Soportar a una persona que se suele encontrar mal y que por lo tanto cada vez es más débil, alguien que no puede llevar una vida normal y por lo tanto limita la vida de ambos y que además sea una persona sin futuro alguno que a penas podrá aportar nada tiene que ser una tarea incluso más dura que la mía. Saber que soy un señor gordo sin futuro, enfermo y débil merma aún más mis ganas de vivir. Y lo peor de todo es que me siento egoísta al hacer pasar por todo esto a mi pareja..."







En siguientes entradas iré hablando sobre las demás.
Si has leído hasta aquí gracias.


Habrá que empezar por el principio!



Soy una chica de 23 años.
He decidido empezar este blog con idea de que otra gente que se sienta mal vea que no está sola, poder ayudar a quien pueda padecer algo similar, para desahogo personal y también para compartir con los demás cualquier cosa que me pueda parecer interesante.

Por ahora padezco una supuesta "dispepsia funcional", hipotiroidismo, síndrome de los ovarios poliquísticos,  y suelo ir pillando aproximadamente cada 3 meses alguna que otra gilipollez siempre super molesta y sin sentido alguno.

Iré publicando en primer lugar algún artículo sobre cada uno de mis "achaques" junto con mi experiencia personal y por supuesto cualquier cosa que averigüe más adelante.

Espero no desistir en mi empeño y que vosotros tampoco lo hagáis. A veces esta vida no es fácil, pero si uno quiere puede llegar a conseguir lo que se proponga y la satisfacción de haberlo conseguido no tiene precio.